Yo construí mi software solo. Meses de código, noches enteras, cada módulo pulido. Y cuando por fin estuvo listo descubrí que lo más difícil no había empezado.
Soy desarrollador. Construir es lo mío: si hay un problema, lo programo. Pero salir a ofrecer lo que hice, escribirle a alguien, pedirle una reunión, decirle un precio… eso no lo enseña ningún curso de programación. Y me di cuenta de algo incómodo: cada semana que pasaba "puliendo" era una semana que evitaba vender.
Así que hice lo que sé hacer: convertí el problema en un sistema. Definí los roles de mi empresa de una persona, le asigné a la IA todo lo que no necesita mi cara, puse las horas de venta en el calendario antes que las de código, y escribí los guiones que necesitaba para no quedarme en blanco frente a un WhatsApp.
Esta guía es ese sistema, ordenado para que no tengas que descubrirlo a golpes. La escribí para el que era yo: alguien con un buen producto y cero idea de cómo salir a ofrecerlo.